El cine asiático en general (y de Hong Kong en este caso concreto) nunca te deja indiferente, o por lo menos eso nos ocurre a nosotros. O te sorprende, o te acojona, o te flipa con los FX o te deja mal sabor de boca. Esta cinta tiene un poco de cada cosa. Pero, amigo lector, empecemos por el principio.