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lunes, 28 de abril de 2014

Y todo empezó con una indígena empalada

Supongo que todo fan del cine bizarro, englobando en esta definición cualquier obra que se salga de lo común y socialmente aceptado, tiene una película que hizo que su mente se retorciera para siempre. En mi caso no fue otra que Holocausto Canibal (Ruggero Deodato, 1980).
No creas, estimado lector psicópata, que elegí esta película por su fama y/o morbo. No, simplemente fue la opción elegida por un grupo de adolescentes A.S (antes de los smartphones) que tenían un video VHS y una casa sin padres. Ya alquilarla en el videoclub fue una odisea, ya que ninguna era mayor de edad. Pero lo logramos, y así nos fue la vida.





Entre el asco, el morbo y las risitas absurdas estilo ''qué malas que somos'', en mi interior se generó una duda: ¿cuánto loco con dinero habrá en el mundo que haga este tipo de películas?. Pasados los años, tras horas y horas de pelis más raras aun  y después de varios revisionados, la película es casi cómica en muchos aspectos, pero ha envejecido bien con los años. Toda esa fama que la envolvió la hizo famosa aun a dia de hoy, con las muertes reales de animales y la gran campaña publicitaria que la rodeó (se pensaba que realmente, los protagonistas habian muerto rodándola, y fue prohibida en varios paises por ello y sus altas escenas brutales). 
Vale la pena verla, porque trata sin tapujos y de forma salvaje temas como la colonización del hombre blanco, el género humano como animal violento y egoista y sin olvidar, querido lector, que por eso está aqui, imágenes terriblemente perturbadoras apenas sin diálogo, sin piedad y casi sin música.

En mi lista personal, es una de las más entrañables cintas que recuerdo. Por eso tiene un siete en mi votación personal. 

Lo mejor: el pinchito de tortuga.
Lo peor: para demenZinéfilos avanzados, puede parecer algo escasa de sangre e incluso mala. 

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